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De no ser por artistas como Pete Doherty, Red Hot Chili Peppers o Travis, por citar algunos, Amy Macdonald no sería la sensación adolescente ni la cantante y compositora que es ahora. Aún estaría merodeando por Glasgow, estaría aún en la Universidad, estudiando ciencias sociales.
Lo más destacado del año para ella seguiriá siendo su peregrinaje anual al Festival T In The Park, donde ella y sus amigos harían fiestas en carpas durante 48 horas,  olvidarían sus propios nombres y tal vez vieran a algunas bandas tocar. Amy Macdonald no sería nadie todavía… y sin embargo, Amy Macdonald empieza a ser alguien, alguien de quien fluyen grandes canciones.

Amy tenía 12 años cuando su mundo empezó a tambalearse. Iba de excursión con su familia a Rothesay en la costa oeste de Escocia. Su abuela le dio algo de dinero para que se comprara algo. En lugar de comprarse un buen helado, se compró un disco: “The Man Who” de Travis. Era su primer disco. Le encantó: canciones sencillas (Driftwood, Why Does It Always Rain On Me?, Writing To Reach You), cantadas de forma brillante, sonando poderosas en sus oídos y en su cabeza.

Una inspirada y adolescente Amy tomó una de las guitarras que su padre tenía por la casa. Él nunca las tocaba; nunca había estado en una banda y sólo había coqueteado con ellas junto a sus amigos cuando era joven. Y Amy aprendió a tocarla sola. No había influencias genéticas, ni siquiera clases de música. Sólo buen oído y unos cuantos acordes predeterminados que encontró en internet. Y un enorme, apasionado y ardiente deseo de componer y tocar canciones.  

Al principio sólo tocaba melodías que le gustaban de la radio. Entonces un día estaba sentada en el cuarto de su hermana mayor. Ella estaba  obsesionada con Ewan McGregor, y tenía toda la pared llena de posters de la estrella de Trainspotting. Amy pensó en ello, y escribió The Wall ‘acerca de cómo la gente idealiza a las estrellas’. La letra era pura basura, pero el sentimiento despertó en ella una sabiduría que iba más allá de su edad.  

La primera canción que Amy escribió y que podía considerar medianamente decente, fue “Fade Away”. De nuevo fue la pasión de su hermana hacia la gente famosa lo que disparó su imaginación. Esta vez, los culpables fueron Red Hot Chili Peppers.  Por entonces, un grupo musical de la comunidad llamado Impact Arts visitó su colegio. Músicos locales, incluyendo uno que estaba en la banda pop escocesa de los ochenta, The Bluebells (Young At Heart), fueron a trabajar con aquellos chicos interesados en la música. Amy estaba muy por delante de sus compañeros y pronto estuvo haciendo conciertos por todo Glasgow organizados por el equipo de Impact.

En el escenario estaba ella sola y su guitarra acústica. Tenía 15 años. Principalmente tocaba sus propias canciones, pero también hacía algunos covers: Everybody Hurts de REM y Mad World de Tears For Fears – ‘pero la versión lenta’ dice Amy, ‘la de Donnie Darko. Aún no era un single y nunca me imagine que iba a ser el single de Número Uno de las Navidades. Me encantaba Jake Gyllenhaal. Es la cosa más hermosa que se ha creado jamás’. Después Amy escribió una canción sobre el actor, titulada “L.A.” Tardó cinco minutos en hacerlo. ¡Tanto le gustaba el actor!

Pronto hizo un concierto en Starbucks en Glasgow. Tuvo una muy buena acogida lo cual la llevó a hacer lo mismo en la tienda de Edimburgo y posteriormente ofreció otros conciertos en locales de Glasgow como el Barfly. Comenzó a salir con otros músicos adolescentes. ‘Mis amigos y yo solíamos colarnos en un pub en la Calle Sauchiehall los sábados por la tarde cuando yo tenía 16 años, de modo que podía tocar en el set acústico.  Nos escondíamos en la parte de atrás hasta que llegaba mi turno. Tuve una buena acogida y eso me animó un poco.’

Pronto dejó la escuela, aun teniendo plaza asegurada en dos universidades. simplemente retraso el ingreso durante un año y se quedó en casa, escribiendo, tocando, leyendo el NME y yendo a ver a los Babyshambles. Mucho. ‘Dios sabe cuántas veces los he visto’, dice. ‘Vi el primer concierto de Pete Doherty en Glasgow después de que dejara a Libertines. Fue una noche genial – hizo un set acústico en la fiesta después del concierto. Luego mis amigos y yo nos fuimos a la casa de uno y nos pasabamos la guitarra de unos a otros y cantabamos. Fue una noche brillante. A la mañana siguiente escribí “This Is The Life” acerca de la noche anterior, porque me di cuenta de que efectivamente así es la vida.’

Durante su año sabático Amy comenzó a enviar demos – grabadas en una grabadora de ocho pistas en su cuarto - tanto a las disqueras como a varios de los representantes discográficos que se anunciaban en la contraportada del NME. Las primeras muestras de interés la llevaron a Melodramatic Records, una compañía de producción y management con base en Londres dirigida por Pete Wilkinson. Él ayudó a Amy a grabar canciones con mejor calidad  y la animó en su creatividad. En seis meses ya tenía asegurados contratos de grabación y editoriales.

El año pasado, con Wilkinson como productor en el Soho y la estrella del rock Bob Clearmountain mezclando en Los Ángeles, Amy Macdonald grabó su álbum de debut. Un disco que rebosa de grandes melodías. Además de “This Is The Life”  están canciones como  “Mr Rock & Roll”, cantada con la voz más rica y audaz de Amy, con un ritmo apremiante y un coro que va a entusiasmar a las masas del T In The Park. “Barrowland Ballroom” es su particular tributo al icónico local de Glasgow y al recuerdo de tantos grandes conciertos (Razorlight, de nuevo, Babyshambles y también de nuevo, Travis…).

“Footballer’s Wife” posee unas cuerdas apocalípticas, una batería atronadora y una voz cautivadora que utiliza para golpear con contundencia una cultura pop que anima a esas jóvenes mujeres (Chantelle, Colleen) a escribir sus autobiografías. ‘Sólo tienen 19 o 20 años, o algo así – no sé cómo alguien puede escribir la historia de su vida a esa edad. Es patético.’

No es coincidencia que una de las canciones más conmovedoras en el álbum de debut de  Amy Macdonald sea “Let’s Start A Band”, cargada de trompetas y con una atmósfera especial, es una canción simple, cantada de forma brillante, que suena ponderosa en sus oídos y en su cabeza, que trata de lo mágico que es amar a una banda, seguir a una banda, estar en una banda. Cuando eres adolescente, eso es todo lo que importa.